Tuga y Tegu

Creo que ya he contado alguna vez que, cuando riego las plantas manualmente, tomo el agua de la piscina de las tortugas. Es aconsejable ir renovándoles parte del agua para evitar la concentración de sustancias de desecho, de este modo se alivia el trabajo del sistema de filtración, y a las plantas les va genial porque el agua que reciben viene “vitaminada”.

Tuga y Tegu viven con nosotros desde hace 5 años. Tienen, creo y espero, una buena vida.

De diciembre a febrero dejan de comer y de salir al exterior, se quedan en el fondo del agua medio dormidas, intuyo que meditando cosas importantes. A principios de marzo salen de su retiro espiritual y asoman la cabeza del agua, eso significa que dan por finalizado el ayuno voluntario.

El menú se sirve normalmente por la tarde, en su terraza. No suele ser muy variado (aunque parece suficiente, dado que se las ve tranquilas y sanas): o crustáceo desecado, o barritas de pienso, de vez en cuando, un trocito de jamón york.

Los días que no importa que el agua apeste porque toca cambiarla toda (nunca en invierno, semanalmente en verano, el resto del año, dentro de estos límites); esos días hay menú especial: media gamba congelada. Creo que les gusta porque se vuelven locas al verla, se pelean por los mejores bocados, se amenazan la una a la otra incluso, parece que les vaya la vida en ello. La guerra suele durar poco: a la que se acaba la gamba, tan amigas.

Salen a la terraza para coger la comida (y vuelven al agua inmediatamente para comérsela) y también salen a la hora del sol, ahora en mayo de 3 a 7de la tarde.

No son muy listas, o al menos eso quieren que creamos, el caso es que cada día dedican un tiempo largo a descubrir (repitiendo una y otra vez los mismos intentos fallidos) el camino para subir a su terraza. Siempre acaban encontrándolo, aunque siempre por casualidad.

Al llegar arriba no van lejos, no parece interesarles mucho lo que hay + allá (o no les gusta alejarse del agua o no tienen espíritu de exploradoras). Por si acaso algún día se deciden, más allá, en la zona de tierra, les he plantado lechugas para que prueben nuevos sabores.

Hasta ahora se han quedado siempre en el mismo punto, junto al puente. Llegan, se colocan en posición (siempre una encima de otra, Tegu arriba), estiran al máximo las cuatro patas y la cabeza, exponiendo la mayor parte posible de piel al sol y así quedan, inmóviles, horas, hasta que un sonido o un movimiento fuera de lo normal las asusta. Entonces saltan al agua y vuelta a empezar con la búsqueda del oculto camino que lleva a la terraza…

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4 comentarios to “Tuga y Tegu”

  1. rafelin71 Says:

    Q curioso…no tenía ni idea de la vida de las tortugas caseras…Pero tal como lo cuentas, hay días q no me importaría ser una tortuga. Y el día de jamon york o gamba…!fiesta! jaja.
    Un abrazo ena!

  2. Marta Says:

    ¡Hola!, me llamo Marta y ahora estoy viviendo en Murcia. Me acabo de mudar y me he tropezado con 4 terracitas, así que empiezo mi proyecto de huerto en terraza. No tengo ni idea de nada así que iré experiencia a experiencia. He encontrado tu página y me voy a dar un paseo por tu huerto de vez en cuando para coger ideas, ¡es genial!. Quiero partir siempre que pueda de semillas…la aventura es la aventura. La verdad es que mi intención es llevar el trabajo de Fukuoka (quedé fascinada cuando leí “la revoluvión de una brizna de paja) a pequeñas macetas. Lo dicho, ré echando ratitos por tu huerto-página que tengo mucho que aprender!!
    Un saludo

  3. jardineria murcia Says:

    Yo siempre creí que tener una tortuga sería una tontería, pero la verdad que desde que la tenemos en casa es una alegría. Además, ahora en este tiempo vienen muy bien porque no hay mosquitos con ella en casa

  4. Anónimo Says:

    Hola, es la primera vez que visitó tu blog y he echo una parada obligada al ver tortugas Siempre las he tenido de agua, y también comparto con ellas mi huerto. La faena es que me han mordido las plantas rastreras como el melón, pero se les perdona, son muchos años juntas.
    El caso, es que me gustaría que supieses que aunque no lo parezca las tortugas no son tan resistentes contra las enfremedades. Yo les cambio el agua todos los días, el pensar que comen en el mismo agua que orinan, no me parece saludable, y frecuentemente tienen problemas en los ojos. La orina de las tortugas es bastante fuerte, y si después echas ese agua a tus hortalizas, pues después te las comerás.
    Por último, el veterinario me comentó que son animales de climas cálidos, y por lo tanto, el agua del acuario debe ser templada, a unos 26 grados, por lo que yo les compré un calentador y ahora nunca hibernan (lo que comentas de que no comen, bajan al fondo a dormir…) porque puede ocasionarles serios problemas de salud y debilitamiento.

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