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Nuevo macetero. El huerto vertical.

21 abril 2009

Comencé a diseñarlo pensando en colocar en alto los dos ficus benjamina que ya tenía y el limonero que me regaló Núria. Quería tenerlos en un rincón donde no molestaran al paso, sería algo discreto, pegado a la pared, que no ocupara mucho…

Vi la foto de una fresera en Internet y me inundaron nuevas ideas: si hacía huecos en las paredes del nuevo macetero podría plantar más cosas en el mismo volumen, así que le estuve dando vueltas hasta encontrar un diseño que cumplía también con esta condición.

En cuanto al material de construcción, tenía varias referencias de jardineras con madera (José Antonio, Ronal, Arhuanu…) pero la forma extraña de la mía complicaba la construcción con este material. Además, era un diseño vertical, para que aguantara todo espeso el grueso de la madera tendría que ser considerable y eso disminuía el volumen útil.

Después de estudiarlo con J., optamos finalmente por hacer una estructura de madera (la + delgada y barata que encontramos, dm de 2 mm), forrarla con fibra de vidrio y barnizarla con resina de poliéster. Para sujetar el conjunto a la pared utilizamos tacos químicos y, para que no se abombara, varillas en los frontales a modo de refuerzo. Para el acabado, la misma pintura de la pared donde iba colocado.

Aquí está J. aplicando la resina. El trabajo con fibra de vidrio resultó ser bastante engorroso, pero el resultado de momento es satisfactorio.

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Mi primera impresión al verlo por fin terminado fue que nos habíamos pasado, era demasiado grande para las reducidas dimensiones del balcón.

bancal-frontal

Pero enseguida el enfoque cambió: es un recipiente de casi 300 litros y su profundidad permite que las plantas puedan estar muy juntas. ¡Tengo un nuevo huerto y es un huerto enorme!

bancal-picado

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Hay maneras más sencillas de sembrar (o donde dije digo…)

7 abril 2009

Hace un año explicaba aquí mi procedimiento de siembra: primero germinación, sin tierra y con calor, después plantar el brote en un potecito con tierra, después mantener dentro de casa con una serie de cuidados constantes, después trasplantar al exterior, primero en un lugar protegido, y finalmente en la ubicación definitiva.

Un procedimiento tan meticuloso tiene sentido, por ejemplo, en la huerta “industrial”, empresas que producen miles (¿millones?) de plantones perfectos para que los hortelanos puedan avanzar la temporada. Les va el negocio en ello, no se pueden permitir depender de variables como el clima.

Pero, en mi caso, me he dado cuenta de que no tiene sentido: es demasiado complicado. A mí me da igual conseguir los tomates unas semanas antes y, en estas condiciones, hay maneras más sencillas de sembrar, sin tantas atenciones ni tantos trasplantes.

Como sabéis, el proceso de siembra depende de dos cosas, humedad y temperatura. Si controlamos estas dos variables tenemos el éxito asegurado.

Respecto el control de la temperatura, es fácil, no hay que controlarla, cada estación ofrece la temperatura adecuada para que germinen y se desarrollen perfectamente los cultivos de su temporada. Y está claro que las plantas de temporada son las únicas que quiero para mi huerto, son las productivas y vistosas. Las que no son de temporada quizás sobrevivirán con cuidados “artificiales” en el interior, pero fracasarán en cuanto las trasplante al huerto.

Respecto la humedad, la semilla necesita humedad constante pero sin encharcarse (imprescindible un buen drenaje). Lo que yo hago es regar asiduamente (no dejar nunca que la tierra se seque) y cubrir la zona con un recipiente impermeable (plástico, cristal) que hace de mini-invernadero (mantiene la humedad y suaviza los cambios de temperatura) hasta que el plantón sea lo suficiente mayor para valerse por si mismo (4 o 5 cm…).

Si la siembra es en recipiente, me va muy bien dejarlo encima de una maceta con tierra, así el agua sobrante sale fácilmente y la tierra de debajo mantiene la humedad durante más tiempo

Conclusiones:

1. sembrar sólo plantas de temporada

2. no es necesario sembrar el interior, la temperatura en el exterior de casa es siempre la adecuada para las plantas de temporada.

3. la tierra debe estar siempre húmeda pero no mojada.

Respecto al recipiente de siembra, eso es ya depende de las circunstancias, yo siembro en la ubicación final sólo si la tengo clara y está disponible. Si no, siembro en recipientes previos y después trasplanto.

Este invierno he sembrado lechugas, guisantes, canónigos, remolacha y habas, todo directamente en la ubicación final y todo ha ido saliendo bien.

Hace dos semanas inicié las siembras de primavera, en recipientes, porque las hortalizas de invierno todavía ocupan el huerto y, además, así las tengo + controladas, hay distintas variedades y es fácil liarse.

Las tomateras que me regaló Picarona ya asoman, he puesto los recipientes sobre el huerto (junto a las lechugas y de las habas), por lo de la humedad, y los mantengo tapados, así: